La industria del pastilleo (COVID-19)

Según http://ResearchAndMarkets.com se espera que el mercado global de antidepresivos crezca de 14.3 mil millones de dolares en 2019 a aproximadamente 28.6 mil millones en 2020. Continuando en aumento los años posteriores.

Este informe de fecha 20 de abril de 2020, choca de forma un tanto paradójica con una investigación llevada a cabo en Reino Unido: Anxiety, Depression, Traumatic Stress, and COVID-19 Related Anxiety in the UK General Population During the COVID-19 Pandemic. En este estudio se identifican distintas variables relacionadas con síntomas de ansiedad, depresión y trauma por la influencia del COVID-19 (acceso a la investigación):

  • Tener hijos en casa
  • Pérdida de ingresos debido a la pandemia, así como tener una
  • Exposición al virus
  • Altas estimaciones de riesgo personal

Como vemos son correlatos contextuales condicionados mayoritariamente por la estructura económica y social.

¿El antidepresivo mejorará a la persona que este sufriendo esta crisis social y económica?

NO.

¿Entonces por qué tiene tanto éxito y va a incrementar sus beneficios?

Pues por que existe un mercado, una industria, hay quien lo define como ideología, dedicada a difundir que existen «pastillas mágicas» para problemas de la vida diaria.

En el año 1961 Thomas Szasz, psiquiatra de la Universidad Estatal de Nueva York, tituló su libro El mito de la enfermedad mental, aseguraba que los trastornos psiquiátricos/psicológicos no eran de tipo médico, sino más bien etiquetas, que aplicaban a la gente que luchaba con problemas de la vida. Esta crítica particularmente a la psiquiatría, no estuvo exenta de polémica y críticas por parte de sus propios compañeros.

Décadas después, el mercado farmacéutico lejos de amedrentarse continua en aumento y España, no es una excepción.

Me parece importante destacar, el reciente (2019) comunicado del Consejo Superior de Salud de Bélgica, en donde explican que los modelos diagnósticos y clasificatorios actuales (DSM y CIE), refuerzan la idea de que los problemas de salud mental son trastornos biomédicos, a pesar de no existir evidencia científica acerca del origen neurobiológico de ningún trastorno mental.  Asimismo, la idea de que existen causas biológicas supone una visión extremadamente reduccionista que hace que las personas consideren las intervenciones psicológicas y centradas en el contexto como menos relevantes para su recuperación.

En definitiva, el COVID-19 es una epidemia, pero el abuso de psicofármacos para solventar problemas de la vida diaria también.

Publicado en Psicología, Reflexiones.