¿Pero por qué no denuncia? Recurrente pregunta entre algunas y algunos.

La semana pasada mientras realizaba un taller en igualdad y diversidad de género, comentamos un caso real sobre violencia de género.

 

Raquel tiene 32 años, trabaja como diseñadora para una conocida marca de ropa, está casada con Alberto, economista en paro, ambos tienen un hijo de 6 años.

Raquel sufre violencia de género, física y psicológica desde hace un año aproximadamente.

Es un breve resumen del caso, creo que con esto es suficiente. Los nombres son ficticios.

 

Al terminar de leer el caso, algunas y algunos preguntaron con cierto indignamiento ¿pero por qué no denuncia? A partir de esta pregunta tuve que reorientar el contenido de esa sesión y centrarnos en explicar, entender e interiorizar cuáles son los motivos por los que una persona en esa situación, no denuncia.

Consideré necesario hacer un maridaje entre el ciclo de la violencia de Leonor Walker y la indefensión aprendida de Martin Seligman. Con este último autor, no entre al detalle en su teoría, ni tampoco en las evidencias halladas con animales, sí expliqué que esta teoría no atiende a razones sociales, económicas y culturales por las cuales una persona puede optar por permanecer en una relación de maltrato.

A lo largo del taller, el foco lo puse en no perpetuar la victimización de la víctima, es decir, si explicó la teoría de Seligman, diciendo que una mujer al ser expuesta de forma reiterada a violencia, aprende a que no tiene forma humana de salir de esa situación y que por tanto, asume su rol de maltratada, lo que estoy haciendo, es centrar todo el peso de esa conducta violenta en la víctima, cuando el problema aquí, no está en que Raquel no vaya a la comisaria a denunciar, el problema aquí, está en que hay un hombre que la maltrata.

Hicimos un repaso de las etapas de las tres etapas de violencia:

  1. Aumenta la tensión (el hombre se enfada desmesuradamente, apenas existe comunicación entre ambos)
  2. Descarga de la tensión (aquí se produce cualquier tipo de maltrato)
  3. Periodo de luna de miel (aquí el hombre, pide disculpas, pide perdón, se muestra triste, promete que nunca más volverá a maltratarla)

Este patrón de comportamiento, explica hasta cierto punto, por qué no es tan fácil acudir a denunciar o romper la relación con el maltratador. De hecho, aunque una mujer rompa la relación con el maltratador, en ocasiones no se detiene la violencia. Algunos maltratadores continúan acosando, acechando y dañando a sus ex parejas.

Vamos a dar más razones, evidenciadas en distintos estudios, por los que no se da el paso a denunciar o romper con el maltratador

Razones emocionales para quedarse

Creencia de que el maltratador cambiará debido a su conducta y promete dejar de golpear.

Miedo al maltratador que amenaza con matar a la víctima si se denuncian abusos a alguien

Falta de apoyo emocional

Culpa por el fracaso de la relación

Vinculo a la pareja

Temor de hacer grandes cambios en la vida.

Sentirse responsable por el abuso

Sentirse desamparada, desesperada y atrapada.

Creencia de que ella es la única que puede ayudar al abusador con sus problemas

 

Razones situacionales para quedarse

Dependencia económica

Miedo al daño físico a una misma o a los niños

Miedo de daño emocional a los hijos por la pérdida de un padre, incluso si ese padre es un maltratador

Miedo a perder la custodia de los niños porque el abusador amenaza con llevárselos

Falta de habilidades

Aislamiento social y falta de apoyo porque el maltratador es a menudo el único sistema de apoyo de la víctima

Falta de información sobre recursos de violencia de género

Creencia de que la policía no la tomará en serio

Falta de vivienda alternativa

Restricciones culturales o religiosas

 

Como vemos, no es un asunto baladí, sin embargo, existen personas que les cuesta entender este comportamiento. Es necesario seguir sensibilizando, con tal de que sea posible identificar y reconocer (LOS HOMBRES TAMBIÉN) los patrones de conducta aquí explicados para prevenir la violencia de género. 

Publicado en Psicología.