Dieta: Alimentación y ansiedad

Cuando haces “Pop ya no hay Stop”, es cierto,  si comienzo a comer patatas, no puedo quedarme con una o dos ¿sabéis por qué? Es el glutamato monosódico, este aditivo nos engaña pero a base de bien estimulando nuestro sistema nervioso.

Nuestra conducta se produce en función de excitaciones e inhibiciones que ocurren a través de nuestro sistema nervioso.  Profundizando un poco más, se llega a la conclusión, de que la ansiedad puede ser causada por niveles inadecuados  de los neurotransmisores serotonina y GABA, que ayudan a reducir la influencia de las hormonas del estrés, así como hormonas excitadoras como glutamato y epinefrina, que en exceso pueden causar una respuesta de ansiedad y estrés.

Que levante la mano quien no haya entrado alguna vez en el círculo vicioso de la comida: Me pego un atracón → me siento culpable → inestabilidad emocional/ansiedad → vuelvo a saltarme la dieta.  Para comenzar el cambio y evitar esos círculos viciosos, lo principal es identificar y conocer que proceso subyacen a nuestra conducta.

En aquellos momentos que nos sintamos activados o ansiosos deberemos evitar los alimentos excitadores, los fundamentales a evitar a toda costa:

  1. Café. Es bien sabido el efecto estimulante de la cafeina
  2. Azúcar. Es difícil de evitar, pues está en muchísimos alimentos del día a día. Lo que tenemos que tener en cuenta es que una caída de azúcar es muy similar a la de una caída de cafeína, y también puede causar cambios en el estado de ánimo, palpitaciones, dificultad para concentrarse y fatiga, todo lo cual puede interpretarse como las etapas iniciales de un ataque de ansiedad o de pánico.
  3. Gluten. Algunos estudios actuales indican que el gluten podría ayudar a desencadenar procesos ansiosos
  4. Comida rápida o procesada. Esta comida es rica en los dos anteriores items.
  5. Alcohol. También afecta el cuerpo y al sistema nervioso y puede causar hipersensibilidad, aumento del ritmo cardíaco, disminución de los niveles de azúcar en la sangre y deshidratación aguda.
  6. Refrescos. El aspartamo es un peligroso aditivo que llevan los refrescos que todos conocemos, además es el responsable de dolores de cabeza, insomnio, ansiedad, cambios de humor y se ha relacionado con ciertas formas de cáncer.
  7. Zumos de frutas envasados. Da igual lo 100% natural que ponga el envase. Estos zumos suelen llevar cantidades terribles de azucares.

¿Y qué alimentos se recomiendan para esos momentos de tensión? veamos algunos:

  1. La infusión de manzanilla. La manzanilla es un relajante natural, además cuando tomas una taza de té, tiendes a relajarte. Es esa sensación de calor, ayuda a que tus músculos se relajen y tu sangre empiece a fluir mejor.
  2. Aguacate. Esta fruta contiene grasas saludables que ayudan a reducir la presión arterial. Cuando la presión arterial se mantiene baja, ayuda a mantener los niveles de estrés bajos.
  3. Arándanos. Los arándanos proporcionan altos niveles de antioxidantes y vitamina C.  Ayudan a mejorar nuestro sistema inmune, mientras que combaten los radicales libres.
  4. Añade verduras a tus comidas. Son una fuente importante de magnesio. Se recomienda principalmente para aquellas personas que desean reducir la inflamación y apoyar sus niveles de energía, pero también ayudará a regular la adrenalina que se libera en tú sistema.
  5. Pescados azules. El pescado azul está lleno de ácidos grasos omega 3 (salmón, atún, sardina), estos ácidos están relacionado con la salud del cerebro.
  6. Naranjas. Son excelentes para el sistema inmune, ayudan a recuperarse de enfermedades y mantenerlas a raya. La vitamina C también se ha relacionado con la reducción de la presión arterial y el cortisol.
  7. Frutos secos. Son una fuente de grasas saludables, proteínas y vitaminas lo cual como ya hemos explicado, ayudará al buen funcionamiento de nuestro organismo.

En conclusión: Cuida tu dieta cuando estés nervioso/a. Si la situación se excede de tu control, no lo dudes y contácta con un psicólogo/a.

 

Publicado en Psicología, Salud y Deporte.